Que noche... sin coche
Brevemente les resumo lo ocurrido hace instantes...
Después de mi clase diaria me encuentro con una escena descabelladamente absurda:
Phedra, la reina de la coronación ( que ya detalleremos más adelante) sufría de un doloroso ataque de muelas.
Dios, que no me deja mentir, fue testigo junto a mi de semejante cuadro, digo de una tragedia helénica, de un capítulo de Rosa de lejos.
Phedra no dejaba de sollozar quejándose: - me duele, me duele.
Mis dulces ojos miraban con dolor, más del que se imaginaba, mi interior, todo, se preguntaba: -¿que hago con esta celebridad así tan desfachatada llorando por su muela?
Y gracias a Dios, que tambien me acompaña en momentos donde me encuentro perdido, no dudé y llamé a un radio taxi que nos trasladó amablemente hasta una guardia nocturna odontológica.
-No, no puede entrar usted, me dijo el guarango señor que atendía la puerta.
por dentro pensé. Sos un resentido, no te voy a juzgar.
Phedra entró sola como si fuese una mujer abatida en medio de tanto dolor y a los cinco minutos salió con más dolor. No había solución, según el médico de guradia. Hay que extraer, le sugirió.
Eran las 2.00 de la madrugada, imaginene el cuadro.
Ay! Jesus, no alcanzaban mis ruegos para que cese el drama y el descenlace se aproximara positivo.
De allí y sin escala al Hospital de Clínicas. (Cuanto gato suelto por esa zona queridos míos...)
Lamentablemente no atendieron. ¿Saben a donde nos mandaron? A la guardia odontológica de la que veníamos.
Por un instante me sentía Susana Rocasalvo en Rumores... Ustedes se preguntarán porque?
Yo tambien... pero como el tiempo en televisión es tirano seguimos.
Le dije:- Mirá amor Phedra de mis amores, yo te cargo de nuevo en un auto de alquiler y te llevo al Hospital Rivadavia que todas las enfermeras de allí son alumnas de mis cursos de principiantes.
Y aceptó gracias a Dios, como siempre.
Con dolor hasta las pestañas, practicamente se arrastraba por las calle Marcelo T. de Alvear ( que calle hermosa, de día eh? de noche es un horror).
Llegamos al Hospital Rivadavia y se hizo la luz.
Una inyección de anestecia fue transformando el bello rostro de la Reina de la coronación ya sin rastros de dolor.
En este momento y por supuesto, con medicación indicada, se encuentra descansando las ideas en su recámara.
De alguna u otra manera es este mi humilde homenaje a quien sabe llevar la distinción y la elegancia por donde pasa...
Phedra: "La reina de la coronación , una vez más a salvo ". Porsupuesto gracias a mi.
Con todo respeto Phedra: - ¿no pensaste en sacarte alguna cobertura prepaga odontológica?
Sino te paso el número del Dr. Cecci, que tan bien me deja la boca cada vez que lo veo, y te ahorras todo este trajín.
No se, pensalo...
Hasta luego amores de mi vida.
Ivano de Pons
Eminencia Formadora
Después de mi clase diaria me encuentro con una escena descabelladamente absurda:
Phedra, la reina de la coronación ( que ya detalleremos más adelante) sufría de un doloroso ataque de muelas.
Dios, que no me deja mentir, fue testigo junto a mi de semejante cuadro, digo de una tragedia helénica, de un capítulo de Rosa de lejos.
Phedra no dejaba de sollozar quejándose: - me duele, me duele.
Mis dulces ojos miraban con dolor, más del que se imaginaba, mi interior, todo, se preguntaba: -¿que hago con esta celebridad así tan desfachatada llorando por su muela?
Y gracias a Dios, que tambien me acompaña en momentos donde me encuentro perdido, no dudé y llamé a un radio taxi que nos trasladó amablemente hasta una guardia nocturna odontológica.
-No, no puede entrar usted, me dijo el guarango señor que atendía la puerta.
por dentro pensé. Sos un resentido, no te voy a juzgar.
Phedra entró sola como si fuese una mujer abatida en medio de tanto dolor y a los cinco minutos salió con más dolor. No había solución, según el médico de guradia. Hay que extraer, le sugirió.
Eran las 2.00 de la madrugada, imaginene el cuadro.
Ay! Jesus, no alcanzaban mis ruegos para que cese el drama y el descenlace se aproximara positivo.
De allí y sin escala al Hospital de Clínicas. (Cuanto gato suelto por esa zona queridos míos...)
Lamentablemente no atendieron. ¿Saben a donde nos mandaron? A la guardia odontológica de la que veníamos.
Por un instante me sentía Susana Rocasalvo en Rumores... Ustedes se preguntarán porque?
Yo tambien... pero como el tiempo en televisión es tirano seguimos.
Le dije:- Mirá amor Phedra de mis amores, yo te cargo de nuevo en un auto de alquiler y te llevo al Hospital Rivadavia que todas las enfermeras de allí son alumnas de mis cursos de principiantes.
Y aceptó gracias a Dios, como siempre.
Con dolor hasta las pestañas, practicamente se arrastraba por las calle Marcelo T. de Alvear ( que calle hermosa, de día eh? de noche es un horror).
Llegamos al Hospital Rivadavia y se hizo la luz.
Una inyección de anestecia fue transformando el bello rostro de la Reina de la coronación ya sin rastros de dolor.
En este momento y por supuesto, con medicación indicada, se encuentra descansando las ideas en su recámara.
De alguna u otra manera es este mi humilde homenaje a quien sabe llevar la distinción y la elegancia por donde pasa...
Phedra: "La reina de la coronación , una vez más a salvo ". Porsupuesto gracias a mi.
Con todo respeto Phedra: - ¿no pensaste en sacarte alguna cobertura prepaga odontológica?
Sino te paso el número del Dr. Cecci, que tan bien me deja la boca cada vez que lo veo, y te ahorras todo este trajín.
No se, pensalo...
Hasta luego amores de mi vida.
Ivano de Pons
Eminencia Formadora

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